lunes, 14 de julio de 2014

La Caceria de Tomillos

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Casa fuerte de Tomillos (La Caceria)     Alcalá del Valle

Probablemente constituye una de las edificaciones más interesantes del campo gaditano, a pesar de lo cual, estuvo durante un tiempo abandonada y en proceso de ruina.

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Esta dehesa es conocida desde muy antiguo, siendo famosa por su riqueza. Hay constancia de que fue coto privado de caza del último rey nazarí, Boabdil, y que tras la reconquista de Setenil y Ronda (1484/85) pasó a ser tierra de realengos. 


Datos Históricos

Sin datación precisa, los datos históricos conocidos y algunos elementos arquitectónicos existentes, que muestran un clasicismo todavía incipiente, permiten intuir el origen de la edificación a finales del siglo XVI o principios del XVII, aunque probablemente la conformación actual se deba en su mayoría a la reforma de 1763 fechada en la lápida existente en el frente principal: ¿Reparase esta fábrica siendo Mariscal de Alcalá el Marqués de Benamexí y dueño de esta casa fuerte y su término y jurizion los muy ilustres señores D. Juan Bautista de Benamexí y .... Año 1763¿. Perteneció a la gran explotación de la dehesa de Tomillos, principal finca del entorno, situada entre los municipios de Alcalá y Ronda y actualmente dividida.  Los Reyes Católicos la traspasaron al capitán y alcaide de la villa de Setenil, Bernal Francés, primero en disfrute en 1491 y posteriormente en propiedad en 1492. Se conservan las reales cartas de privilegios. En 1497 fue vendida a Rodrigo Alonso Pimentel, IV conde de Benavente, y posteriormente al marqués de Benamejí, al cual pertenecía con anterioridad a 1726, según la inscripción existente en un escudo labrado en fachada. Seguramente, se tratara en principio de una edificación de carácter defensivo, o ¿casa fuerte¿, tal como aparece en la escritura de venta de la finca de 1497.


Situada en un emplazamiento privilegiado, los restos arqueológicos encontrados aseguran la ocupación de este lugar desde tiempos prehistóricos y está constatada la presencia de construcciones al menos desde época romana. La construcción antigua subyace bajo la actual, aunque girada respecto a los muros modernos. 

La estructura de la edificación es de doble patio con accesos independientes y recoge influencias de la villa renacentista: palacio y casa de campo al mismo tiempo. En el patio residencial se dispondrían la vivienda del casero y las caballerizas y, en planta alta, el señorío y el granero. Se conservan en planta baja varias dependencias abovedadas, como la gran cocina en la vivienda del casero y parte de las caballerizas; otras sin embargo han debido perderse, caso de la antigua carrocera o el que debió ser, por la altura de arranque de los restos de arcos, un gran salón abovedado. Esta sala, por la configuración formal de estos arranques, debió formar parte de la edificación original. En el centro del patio, en el subsuelo, se conservan las antiguas mazmorras de lo que fuera casa fuerte. 

El patio de labor se construye con dos estancias, quizás una para cuido de ganado de consumo, el pajar y una galería para las carretas. La estancia de mayor dimensión, que ocupa todo el frente del patio, nunca llegó a construirse, quedando las trazas de algunos de los altos pilares de cantería. El señorío disponía de un palco mirador, arruinado, que asomaba al patio de labor. Frente al edificio, y en lo que debió ser un jardín del que queda la portada de acceso, permanecen las ruinas de una pequeña edificación, que quizás fuera la capilla. 

La construcción es fundamentalmente de sillares de piedra, lo que ha favorecido su conservación. Destaca la fantástica labor de cantería, manifiesta en los elementos ornamentales y en la resolución de elementos constructivos: labra de la escalera de acceso al granero, abocinado de las troneras, encuentros machiembrados de sillares, despiece de arcos curvos y planos, etc. Estilísticamente conserva restos de las distintas épocas en las que se ha intervenido. De la edificación original quedan rasgos de un clasicismo titubeante: buscada unidad de la edificación, intento de formalizar fachadas homogéneas, portada columnada, vestigios formales de torres defensivas en esquina, y otras herencias aún medievales propias de este período: troneras, arcos conopiales, almenados, etc. La galería en arcada del patio principal debe pertenecer a la reforma del XVIII, ya dentro de una estilística barroca, y en las dependencias señoriales se conservan techos decorados probablemente posteriores. El almenado del patio de labor ha influido en los cortijos de la zona que lo repiten como rasgo característico.


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