miércoles, 29 de abril de 2015

Símbolos andaluces

Tártessos

“Andalucía es la patria de una de las civilizaciones originales (autóctonas) más antiguas del mundo, contribuyendo poderosamente a destruir (por ello) los prestigios del remoto Oriente, en lo moderno tan quebrantados, de cuna de la Humanidad y de la civilización. ¡Quién sabe; tal vez ésta (la civilización) partiera de Occidente (y no de Oriente), y quizás Platón estuvo en lo cierto!”.

Tartessos, una realidad política y cultural andaluza no sólo como plenamente autóctona, sino, también, como foco de irradiación civilizatorio cuyo recuerdo sería utilizado después por Platón como base sobre la que elaborar el mito de la legendaria Atlántida. 


 Aquella Andalucía “prehistórica” no era una tierra primitiva que se modernizará gracias a las influencias externas fenicias y griegas, sino una de los pilares sobre los que se sustentará la propia civilización mediterránea, comparable e incluso superior en importancia a las aportaciones a ella de los pueblos del Creciente Fértil y el Egeo.

Estamos hablando de una cultura tartésica que no fue más que la nomenclatura que adquiere en una época determinada una civilización mucho más antigua, contemporánea o incluso anterior a las primeras manifestaciones civilizatorias egeas y del cercano Oriente. Como ya expusimos, Tartessos sería el nombre que recibiría la culminación de aquella primera civilización andaluza que eclosionaría en el Calcolítico.

Ese Tarsis bíblico que poseía flotas mercantiles y rutas marítimas regulares ya hace tres mil años, no era más que la continuación de un proceso que comenzaría muchos cientos de años antes con culturas como la de Los Millares y El Algar. Es obvio que si durante el reinado de Salomón (X a.C.) esa civilización ya se encontraba en su apogeo, como lo demuestra esa posesión de flotas y rutas propias que recorrían no sólo las costas mediterráneas sino las atlánticas africanas y europeas, tanto su inicio como su desarrollo habrá que retrotraerlo, como muy poco, en varios centenares de años más, puesto que dichas capacidades no se improvisan ni se pueden obtener en poco tiempo. Luego estamos hablando de una cultura tartésica que no fue más que la nomenclatura que adquiere en una época determinada una civilización mucho más antigua, contemporánea o incluso anterior a las primeras manifestaciones civilizatorias egeas y del cercano Oriente, y cuyo mayor grado de apogeo se alcanzaría entre finales del segundo y principios del primer milenio anterior a nuestra era, el periodo propiamente tartéssico. 


Durante varios miles de años, en aquella Andalucía estará situado el eje civilizatorio del mediterráneo occidental, del que Tartessos no sería más que su expresión final Durante varios miles de años, en aquella Andalucía estará situado el eje civilizatorio del mediterráneo occidental, del que Tartessos no sería más que su expresión final. En este sentido, algunas manifestaciones atribuidas a otras culturas, como el llamado “Disco de Faestus” eran de origen nítidamente andaluz.


No creía que fuesen griegos o los fenicios los que nos enseñaron la escritura a los andaluces y a otros pueblos, sino a la inversa. Nosotros se las trasmitimos a todos ellos. Y el disco constituía una prueba palpable: “el alfabeto griego no es fenicio sino ibérico (en su significado geográfico, no étnico), como lo patentiza la coincidencia con este último de las dieciséis letras primitivas del primero, las cuales difieren de sus correspondientes en el segundo (…) Y lo mismo sucede con las inscripciones de los antiguos monumentos de Creta (minoicos). En el disco de Faestus se encuentran los caracteres neolíticos andaluces, reproducidos exactamente, formando en la inscripción con otros representativos”. 

El Estado es siempre, cualquiera que sea su forma –primitiva, antigua, medieval o moderna-, la invitación que un grupo de hombres hace a otros grupos humanos para ejecutar juntos una empresa. Esta empresa, cualesquiera sean sus trámites intermediarios, consiste a la postre en organizar un cierto tipo de vida común.

La nación sería algo que se es, pero no algo que se hace, quiérase o no, la vida humana es constante ocupación con algo futuro. Desde el instante actual nos ocupamos del que sobreviene. Por eso vivir es siempre, siempre, sin pausa ni descanso hacer futuro.

Si la Nación consistiese no más que en pasado y presente, nadie se ocuparía de defenderla contra un ataque. Los que afirman lo contrario son hipócritas o mentecatos.
Más acaece que el pasado nacional proyecta alicientes –reales o imaginarios- en el futuro. Nos parece deseable un porvenir en el cual nuestra nación continúe existiendo.

Por eso nos movilizamos en su defensa; no por la sangre, ni el idioma, ni el común pasado. Al defender la nación defendemos nuestro mañana, no nuestro ayer. La nación como excelente programa para mañana. El plebiscito decide un futuro. Si para que exista una nación es preciso que un grupo de hombres cuente con un pasado común, yo me pregunto cómo llamaremos a ese mismo grupo de hombres mientras vivía en el presente eso que visto desde hoy es un pasado.

Trabajemos,pues, para reflotar la esencia misma de nuestros orígenes como pueblo diferenciado y dejar que brote el árbol genealógico de la identidad andaluza. No para crear trozos separados y perdidos -en las ranuras de la caja del puzle que contiene el resto de las piezas- sino para completar armoniosamente y con respeto el gran puzle que forma esta península ibérica y trabajar todos por un futuro común.

¡Desterremos, pues, nuestra historia y enseñémosla al mundo entero!. Utilicemos el pasado para pintar y decorar el futuro. No para crear problemas civiles, sino para encontrar solidez en nuestras relacciones. Sumando sin restar.


Un Estado es algo que vive, y es la vigencia lo que le da vida, varía y se transforma..






2 comentarios :

  1. Hola Juan, este post me ha requeteencantado, no sé si existe tal palabra, pero si no la hay la acabas de provocar. Cuánto se aprende sobre el sur en tu blog!!!
    un saludo

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    1. Muchas gracias Rosa, asi es una cultura e identidad ocultada por el aliniamiento imperialista de españistan, una civilización borrada de los mapas y de la educación., uncordial saludo

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